miércoles, 19 de noviembre de 2014

"Teniendo Su total Atención".


“Teniendo Su Total atención”.

Mientras estábamos en un retiro femenino, fotografiaba esta actitud reverencial, y analizaba las diferentes etapas de la vida en la que nos toca a cada cual vivir.
Lo que me cautivó de esta toma, fue que no importaba si la veían, nadie podría entender el lenguaje íntimo de una hija y su Padre Celestial, más que nosotras, sus hermanas. 


En la libertad de la extensión de la playa, nadie la interrumpiría y si alguien osara decirle algo, estaríamos allí para salvaguardar su comunión íntima con el Señor.


Todos necesitamos de esa comunión íntima con el Señor, es primordial, pues nos anima a levantarnos y caminar en medio de manadas de lobos, y resistir venenosas artimañas con el antídoto de Su Palabra.

Aquella Palabra que también es nuestro alimento, aquel que nos da energía cada mañana, bien temprano, en un tiempo a solas, antes de cualquier rutina.


En un lugar especial en donde nuestros hijos sepan que no deben entrar hasta que salgamos; un lugar donde nuestra Biblia esté a salvo del olvido, un lugar donde la oración llene los espacios  de nuestra mente y corazón, un lugar santificado al Señor, porque allí tenemos: "Su TOTAL atención".



Quiero resumir que esto nos permite alegrarnos en su presencia, poner en orden nuestros pensamientos, no afanarnos, descansar, ser honestos, y armarnos espiritualmente en el día, "discernir entre lo lo más importante y lo más urgente" para poder dictaminar y delegar con sabiduría, así como el Señor Jesús hacía y nos legó en su ejemplo.



Marcos 1:35 al 39 

Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió a un lugar desierto y allí oraba.


¡Que el Señor les bendiga! 


jueves, 6 de noviembre de 2014

"Mente en orden y en paz= entendimiento".





Cuando recibimos a Cristo, como nuestro Señor y Salvador, el Espíritu Santo viene a morar en nuestro corazón y conocemos lo que Dios nos ha revelado mediante el Espíritu Santo, porque el conoce la mente de Dios y por ende, tenemos la mente de Cristo.