domingo, 30 de septiembre de 2018

Génesis 4:1-26



Génesis 4:1-26

1  Conoció Adán a su mujer Eva,  la cual concibió y dio a luz a Caín,  y dijo:  Por voluntad de Jehová he adquirido varón.
2  Después dio a luz a su hermano Abel.  Y Abel fue pastor de ovejas,  y Caín fue labrador de la tierra.
3  Y aconteció andando el tiempo,  que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.
4  Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas,  de lo más gordo de ellas.  Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
5  pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya.  Y se ensañó Caín en gran manera,  y decayó su semblante.
6  Entonces Jehová dijo a Caín:  ¿Por qué te has ensañado,  y por qué ha decaído tu semblante?
7  Si bien hicieres,  ¿no serás enaltecido?  y si no hicieres bien,  el pecado está a la puerta;  con todo esto,  a ti será su deseo,  y tú te enseñorearás de él.
8  Y dijo Caín a su hermano Abel:  Salgamos al campo.  Y aconteció que estando ellos en el campo,  Caín se levantó contra su hermano Abel,  y lo mató.
9  Y Jehová dijo a Caín:  ¿Dónde está Abel tu hermano?  Y él respondió:  No sé.  ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
10  Y él le dijo:  ¿Qué has hecho?  La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.
11  Ahora,  pues,  maldito seas tú de la tierra,  que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
12  Cuando labres la tierra,  no te volverá a dar su fuerza;  errante y extranjero serás en la tierra.
13  Y dijo Caín a Jehová:  Grande es mi castigo para ser soportado.
14  He aquí me echas hoy de la tierra,  y de tu presencia me esconderé,  y seré errante y extranjero en la tierra;  y sucederá que cualquiera que me hallare,  me matará.
15  Y le respondió Jehová:  Ciertamente cualquiera que matare a Caín,  siete veces será castigado.  Entonces Jehová puso señal en Caín,  para que no lo matase cualquiera que le hallara.
16  Salió,  pues,  Caín de delante de Jehová,  y habitó en tierra de Nod,  al oriente de Edén.
17  Y conoció Caín a su mujer,  la cual concibió y dio a luz a Enoc;  y edificó una ciudad,  y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo,  Enoc.
18  Y a Enoc le nació Irad,  e Irad engendró a Mehujael,  y Mehujael engendró a Metusael,  y Metusael engendró a Lamec.
19  Y Lamec tomó para sí dos mujeres;  el nombre de la una fue Ada,  y el nombre de la otra,  Zila.
20  Y Ada dio a luz a Jabal,  el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados.
21  Y el nombre de su hermano fue Jubal,  el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta.
22  Y Zila también dio a luz a Tubal-caín,  artífice de toda obra de bronce y de hierro;  y la hermana de Tubal-caín fue Naama.
23  Y dijo Lamec a sus mujeres:
 Ada y Zila,  oíd mi voz;
 Mujeres de Lamec,  escuchad mi dicho:
 Que un varón mataré por mi herida,
 Y un joven por mi golpe.
24  Si siete veces será vengado Caín,
 Lamec en verdad setenta veces siete lo será.
25  Y conoció de nuevo Adán a su mujer,  la cual dio a luz un hijo,  y llamó su nombre Set:  Porque Dios (dijo ella) me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel,  a quien mató Caín.
26  Y a Set también le nació un hijo,  y llamó su nombre Enós.  Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.


Génesis 3:1-24



Génesis 3:1-24

1  Pero la serpiente  era astuta,  más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho;  la cual dijo a la mujer:  ¿Conque Dios os ha dicho:  No comáis de todo árbol del huerto?
2  Y la mujer respondió a la serpiente:  Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
3  pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios:  No comeréis de él,  ni le tocaréis,  para que no muráis.
4  Entonces la serpiente dijo a la mujer:  No moriréis;
5  sino que sabe Dios que el día que comáis de él,  serán abiertos vuestros ojos,  y seréis como Dios,  sabiendo el bien y el mal.
6  Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer,  y que era agradable a los ojos,  y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría;  y tomó de su fruto,  y comió;  y dio también a su marido,  el cual comió así como ella.
7  Entonces fueron abiertos los ojos de ambos,  y conocieron que estaban desnudos;  entonces cosieron hojas de higuera,  y se hicieron delantales.
8  Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto,  al aire del día;  y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.
9  Mas Jehová Dios llamó al hombre,  y le dijo:  ¿Dónde estás tú?
10  Y él respondió:  Oí tu voz en el huerto,  y tuve miedo,  porque estaba desnudo;  y me escondí.
11  Y Dios le dijo:  ¿Quién te enseñó que estabas desnudo?  ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?
12  Y el hombre respondió:  La mujer que me diste por compañera me dio del árbol,  y yo comí.
13  Entonces Jehová Dios dijo a la mujer:  ¿Qué es lo que has hecho?  Y dijo la mujer:  La serpiente me engañó,  y comí.
14  Y Jehová Dios dijo a la serpiente:  Por cuanto esto hiciste,  maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo;  sobre tu pecho andarás,  y polvo comerás todos los días de tu vida.
15  Y pondré enemistad entre ti y la mujer,  y entre tu simiente y la simiente suya;  ésta te herirá en la cabeza,  y tú le herirás en el calcañar.
16  A la mujer dijo:  Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces;  con dolor darás a luz los hijos;  y tu deseo será para tu marido,  y él se enseñoreará de ti.
17  Y al hombre dijo:  Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer,  y comiste del árbol de que te mandé diciendo:  No comerás de él;  maldita será la tierra por tu causa;  con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
18  Espinos y cardos te producirá,  y comerás plantas del campo.
19  Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra,  porque de ella fuiste tomado;  pues polvo eres,  y al polvo volverás.
20  Y llamó Adán el nombre de su mujer,  Eva,  por cuanto ella era madre de todos los vivientes.
21  Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles,  y los vistió.
22  Y dijo Jehová Dios:  He aquí el hombre es como uno de nosotros,  sabiendo el bien y el mal;  ahora,  pues,  que no alargue su mano,  y tome también del árbol de la vida,  y coma,  y viva para siempre.
23  Y lo sacó Jehová del huerto del Edén,  para que labrase la tierra de que fue tomado.
24  Echó,  pues,  fuera al hombre,  y puso al oriente del huerto de Edén querubines,  y una espada encendida que se revolvía por todos lados,  para guardar el camino del árbol de la vida.