jueves, 3 de mayo de 2018

Génesis 1:31


1  En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
2  Y la tierra estaba desordenada y vacía,  y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo,  y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.
3  Y dijo Dios:  Sea la luz;  y fue la luz.
4  Y vio Dios que la luz era buena;  y separó Dios la luz de las tinieblas.
5  Y llamó Dios a la luz Día,  y a las tinieblas llamó Noche.  Y fue la tarde y la mañana un día.
6  Luego dijo Dios:  Haya expansión en medio de las aguas,  y separe las aguas de las aguas.
7  E hizo Dios la expansión,  y separó las aguas que estaban debajo de la expansión,  de las aguas que estaban sobre la expansión.  Y fue así.
8  Y llamó Dios a la expansión Cielos.  Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
9  Dijo también Dios:  Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar,  y descúbrase lo seco.  Y fue así.
10  Y llamó Dios a lo seco Tierra,  y a la reunión de las aguas llamó Mares.  Y vio Dios que era bueno.
11  Después dijo Dios:  Produzca la tierra hierba verde,  hierba que dé semilla;  árbol de fruto que dé fruto según su género,  que su semilla esté en él,  sobre la tierra.  Y fue así.
12  Produjo,  pues,  la tierra hierba verde,  hierba que da semilla según su naturaleza,  y árbol que da fruto,  cuya semilla está en él,  según su género.  Y vio Dios que era bueno.
13  Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
14  Dijo luego Dios:  Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche;  y sirvan de señales para las estaciones,  para días y años,
15  y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra.  Y fue así.
16  E hizo Dios las dos grandes lumbreras;  la lumbrera mayor para que señorease en el día,  y la lumbrera menor para que señorease en la noche;  hizo también las estrellas.
17  Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,
18  y para señorear en el día y en la noche,  y para separar la luz de las tinieblas.  Y vio Dios que era bueno.
19  Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.
20  Dijo Dios:  Produzcan las aguas seres vivientes,  y aves que vuelen sobre la tierra,  en la abierta expansión de los cielos.
21  Y creó Dios los grandes monstruos marinos,  y todo ser viviente que se mueve,  que las aguas produjeron según su género,  y toda ave alada según su especie.  Y vio Dios que era bueno.
22  Y Dios los bendijo,  diciendo:  Fructificad y multiplicaos,  y llenad las aguas en los mares,  y multiplíquense las aves en la tierra.
23  Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
24  Luego dijo Dios:  Produzca la tierra seres vivientes según su género,  bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie.  Y fue así.
25  E hizo Dios animales de la tierra según su género,  y ganado según su género,  y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie.  Y vio Dios que era bueno.
26  Entonces dijo Dios:  Hagamos al hombre a nuestra imagen,  conforme a nuestra semejanza;  y señoree en los peces del mar,  en las aves de los cielos,  en las bestias,  en toda la tierra,  y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
27  Y creó Dios al hombre a su imagen,  a imagen de Dios lo creó;  varón y hembra los creó.
28  Y los bendijo Dios,  y les dijo:  Fructificad y multiplicaos;  llenad la tierra,  y sojuzgadla,  y señoread en los peces del mar,  en las aves de los cielos,  y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
29  Y dijo Dios:  He aquí que os he dado toda planta que da semilla,  que está sobre toda la tierra,  y todo árbol en que hay fruto y que da semilla;  os serán para comer.
30  Y a toda bestia de la tierra,  y a todas las aves de los cielos,  y a todo lo que se arrastra sobre la tierra,  en que hay vida,  toda planta verde les será para comer.  Y fue así.
31  Y vio Dios todo lo que había hecho,  y he aquí que era bueno en gran manera.  Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

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